Crítica de ‘Mascotas’: la aventura secreta

La película responde con humor a la pregunta de qué hacen los animales domésticos cuando se quedan solos

Todo dueño de animales domésticos se ha preguntado alguna vez qué hacen durante las horas de ausencia en casa, idea con la que juega Mascotas, película de animación de Illumination Entertainment, estudios apoyados en el carácter icónico de los entrañables y alocados minions (presentes en un guiño al final de los créditos y en el cortometraje que completa la proyección). La obra, con la que la compañía amplía su universo creativo, muestra cómo se entretienen los peludos vecinos de un edificio de Nueva York, planteamiento cómico a partir del que, una vez los protagonistas se pierden, articula una doble aventura en torno al regreso al hogar y la búsqueda paralela por parte de sus amigos.

Aunque debería haberse detenido más en la atractiva premisa, la propuesta suscita simpatía por los divertidos retratos de personajes y la sencillez vinculada a su carácter infantil. El agrado que despierta adquiere mayor realce si se disfruta de una mascota al entender y apreciar el profundo cariño que define la conexión con ellas, reflejada de forma ajustada en su dimensión emocional al inicio y en el desenlace.

La historia muestra el conflicto de la llegada de un segundo perro al hogar

Fotograma de 'Mascotas'
Fotograma de la película animada ‘Mascotas’ (Universal Pictures)

La fuerza del vínculo de Max y su ama se manifiesta en una escena reconocible por aquellos que tienen perro: su aproximación a la puerta cuando saben que van a quedarse solos, situación que en ocasiones implica ansiedad y a la que se alude con humor antes de exponer su relación con otros animales. La llegada de Duque, un nuevo compañero, supone un profundo cambio en la realidad de Max y el relato incide en la territorialidad canina y modula el conflicto entre ambos de acuerdo a la clásica tirantez en un proceso de adaptación. Tras alejarse del parque en una disputa, ambos son capturados por los empleados de la perrera, si bien la historia obvia el tópico de desarrollar parte de la trama en ese lugar más allá de apuntar el temor que genera.

‘Mascotas’ desliza una crítica hacia la amoralidad del abandono animal

El rencor hacia los humanos del trastornado conejo que lidera un grupo de animales callejeros desliza una crítica a la amoralidad del abandono. El hecho de que persiga a Max y Duque por su condición de mascotas introduce una amenaza de tono amable por el propio perfil del secundario. La esencia infantil del largometraje, de buen nivel técnico y dirigido por Chris Renaud (responsable de las dos entregas de ‘Gru. Mi villano favorito’) y Yarrow Cheney, justifica la facilidad con la que los personajes se encuentran en la resolución. En coherencia con el punto de partida, la vuelta a casa de la dueña se produce cuando la aventura, que favorece el surgimiento de la amistad, ha finalizado.

Lo mejor: la simpatía que suscita ‘Mascotas’ dentro de su sencillez.

Lo peor: no haberse detenido más en la divertida premisa.

Puntuación: 6,5/10.

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